ACERCA DE
David I. Fararoni
Me gusta hablar sobre libros. Me gusta hablar sobre Dios, sobre el bien y el mal, sobre la evolución de las especies y sobre la historia de este continente al que llamamos América. Me gusta hablar sobre colibríes, pingüinos, tortugas, ajedrez y ciencias cognitivas. Me gusta hablar, en suma, sobre casi todo lo que encuentro verdaderamente fascinante; y abundantes son tales. Pero si hay un nombre que atraviesa cada una de esas conversaciones, visible o invisible, explícito o latente, es el nombre de Jesús. Él es la razón por la que el mundo me parece digno de ser pensado con tanta seriedad y con tanto amor.


Fe y pensamiento
Soy un cristiano evangélico. Tengo una licenciatura en Teología cristiana y ciencias bíblicas, formación que se ha tornado graciosamente en una lente activa desde la que leo la literatura, interrogo la filosofía moral y entiendo y dudo de la historia. Mi fe en Cristo es el aire que respira todos los capítulos de este sitio. Fue ella la que me enseñó a mirar con atención, a tomar en serio la Verdad y creer en ella, y a contemplar la gracia que es la Belleza del mundo.

Series
Tengo varias series fijas. La más constante y una de mis favoritas es la de preguntas y respuestas, en la que mis lectores —en la práctica, muchos de ellos amigos cercanos— me envían sus preguntas sobre algo que haya escrito, sobre algún tema que haya rozado en otras entradas o incluso sobre asuntos que nunca antes he tocado. A estas últimas intento responder siempre que se me ocurra algo suficientemente perspicaz, suficientemente ingenioso o suficientemente frívolo como para justificar el esfuerzo.

Cómo escribo
Escribo en los formatos que la ocasión reclama: ensayos, largas disquisiciones, poemas, o cualquier otro molde que parezca el adecuado para lo que tengo que decir en un momento dado. Me esfuerzo por ser entretenido sin ser superficial y reflexivo sin ser tedioso. Creo que esas dos ambiciones se necesitan mutuamente, quizá tanto como el alma necesita al cuerpo.

Bienvenido
Este sitio es el herbario de mis obsesiones: la colección de todo aquello que ha florecido en mí con suficiente insistencia como para merecer ser preservado. Algunas de estas flores las cultivo desde hace años, usualmente con un libro en la mano, aunque más recientemente liberando en el chat con una amiga atenta mediante audios los pensamientos que, de no encontrar salida, terminarían por fermentar. Me alegra que hayas llegado hasta aquí. Espero que algo de lo que encuentres en estas páginas te resulte útil, o bello, o verdadero; y ojalá, de vez en cuando, las tres cosas a la vez.
